¿por qué soy así?
Este proyecto fue todo un reto, crear una escenografía que no compitiera con los objetos expuestos, sino que los hiciera destacar con claridad y respeto. Siguiendo la propuesta de Juli Capella, que agrupó los objetos según el vínculo emocional con las personas, diseñamos un espacio capaz
de transmitir esa conexión a quien lo visita.
La solución fue un módulo expositivo único, repetido para
cada grupo de objetos. Cada módulo se diferenciaba con un color propio, elegido cuidadosamente, pero siempre manteniendo una armonía entre todos para crear un recorrido coherente y emotivo. La gráfica común reforzaba esta unidad sin perder la personalidad de cada conjunto.
Como soporte, elegimos una mesa, un objeto cotidiano que, como los expuestos, tiene la función de ayudar. La adaptamos con una intervención mínima pero significativa: Añadimos dos ruedas visibles en dos de sus patas, para
que una sola persona pudiera moverla fácilmente. Así conseguimos que fuera más práctica y coherente con el espíritu de la exposición.
La iluminación fue otro reto, evitar que la persona visitante proyectara sombra sobre los objetos. La solución fue una tapa translúcida iluminada desde abajo con una caja de luz perimetral. Tras varias pruebas, logramos la intensidad adecuada para no deslumbrar y, al mismo tiempo, destacar los objetos. La luz desde abajo transformaba la percepción, revelando detalles inesperados incluso en lo más cotidiano.

Hola, humano. Soy un objeto. Somos una familia muy numerosa, hay de todo: cafeteras, zapatos, libros, botellas, teléfonos… Cada uno de nosotros cumple una función. O varias. Nos habéis creado vosotros, con mayor o menor acierto, dándonos formas y materiales muy diversos. Cuando nuestra forma cumple bien con la función asignada, decís que estamos bien diseñados. Pero, al fin y al cabo, todos estamos diseñados, mejor o peor. No brotamos de la tierra ni caemos de un árbol. Nos hacéis vosotros, en talleres y fábricas.
Nos usáis a diario. Todos, en vuestras casas, tenéis cientos o miles de objetos. Pero a menudo no nos prestáis mucha atención. Solo pedís que funcionemos. Si necesitáis abrir una botella de vino, queréis que el sacacorchos lo haga con facilidad. Solo os fijáis en nuestra forma cuando algo falla: cuando el corcho se rompe, cuando el mando no funciona, cuando no servimos. Entonces, nos maldecís —¡pero nos habéis creado vosotros!—, nos tiráis a la basura y compráis otro mejor.
Pero algunos, de verdad, a pesar de nuestro pequeño tamaño, hacemos grandes labores. Mira, si no, un clip o un bolígrafo Bic que escribe más de 3 km sin fallar.
Queremos contaros por qué somos así. A través de dibujos os explicamos cómo funcionamos y cuál es nuestra tarea principal. Algunos de nosotros buscamos abaratar un producto. Otros nos especializamos en hacerlo más versátil o fácil de usar. Para algunos, el objetivo principal es servir para muchas cosas, o ocupar poco espacio, complementar a otros compañeros, sorprender a los humanos, etc. Algunos somos auténticos inventos que os han cambiado la vida, como la bombilla o la batidora de mano. Otros, muy modestos, solo ayudamos a enhebrar una aguja. Pero todos tenemos algo en común: daros servicio.
Texto: Juli Capella _comisario
Valencia Capital Mundial del Diseño 2022